Uno menos (2019)
Amelia miró el calendario y contó los días que quedaban.
“Uno menos”. Sonrió.
Afuera llovía, para variar. Llevaba tantos años en Manchester que lo consideraba su casa, pero nunca se había acostumbrado del todo al tiempo. El teléfono sonó y pasaron veinte minutos hasta que pudo prepararse el café de la mañana. Su hija Lily la llamaba cada día y hacía el esfuerzo de hablar con su madre en castellano.
- ¿Tienes ganas este año, mamá?
- Hija, yo siempre tengo ganas. Mira que ya me arrastro, pero este año es especial.
- No me puedo creer que llevéis cincuenta años juntos.
Amelia y John nunca celebraban su aniversario de boda, sino el día en que cruzaron miradas en la discoteca Tebaida, después de un día de sol y playa. Sin faltar más que en un par de ocasiones, cada año volvían a visitar los lugares de Benicàssim en los que su romance vio sus primeros días.
En la puerta, John se quitaba el abrigo calado hasta las cejas.
- Llueven perros y gatos. - se sacudió la cabellera blanca.
- Te tengo dicho que esa expresión en español no tiene sentido - le riñó Amelia. - Nosotros decimos que llueve a cántaros.
- ¡Pues no sé que es peor! Puestos a elegir lo que te caiga en la cabeza… - se abrazaron, entre risas.
Amelia le miró a los ojos. Un día menos.
