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Quién soy

¡Hola! Me encanta escribir, dibujar, coser... Crear, así en general, como a cualquier ser humano. Este es el espacio en el que comparto lo que hago.  ¿Quieres colaborar, contratarme o simplemente, contarme algo?  Escríbeme a través del formulario de contacto a la izquierda.  Gracias por pasarte por aquí. ✩ 

Tora (2024)

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  La prefectura de Kanazawa se despertó con el silencio que precede a los grandes desastres.  Días atrás habían comenzado los rumores de que las tropas del país vecino, Nekoan, se dirigían hacia allí con intenciones muy distintas a las usuales de diplomacia. Kanazawa era una joya en el mapa, la entrada fronteriza de un país de paz y estabilidad, con una cultura que ponía la sabiduría y la conciencia en lo más alto de su pedestal de valores. Kenrokuen era un país rico en recursos naturales y equitativo en su distribución, un ejemplo para los países vecinos.  En el caso de Nekoan, más que ejemplo era envidia. Nekoan se hundía en el crimen, en la miseria, en la desigualdad y en la ignorancia. Durante siglos se había olvidado todo lo importante y ahora estaba habitado por generaciones de desencantados, resignados y una ley del más fuerte agresiva y totalitaria.  Su gobernante, Malek, solo podía pensar en una solución: quizá las riquezas de Kenrokuen ayuden a solventar el...

Impronta (2023)

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  Mientras caminaba por el andén, miró fugazmente a las oscuras vías. No sabía por qué lo hacía ni qué quería encontrar. Calculó cuántas veces fueron recorridas por las ruedas chirriantes de vagones de estos tiempos y de tantos otros. Esperó que le contaran historias de los viajeros que alguna vez entraron y salieron de aquel metro, impresas en el espacio, improntas en forma de risas, conversaciones y reflexiones solitarias. Se agarró al deseo de que algún día también contaran su historia a otra persona que al caminar por el andén, mirase fugazmente a las oscuras vías.

El fin (2022)

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  La capilla, oscura. - Padre nuestro. Juan juntó las manos mugrientas en oración. - Que estás en los cielos. Las gotas de sangre resbalaban  secándose a medio vuelo. - Santificado sea tu nombre. Hincadas en el mármol, se quejaban sus viejas rodillas. - Hágase tu voluntad. Sólo se arrepentía de no haber afilado mejor la navaja.  - Así en la tierra como en el cielo.  Los ojos del padre Fernando, vacíos, mirándole desde la frontera. - No nos dejes caer en la tentación.  Las lágrimas recorren la barba de Juan y terminan en sonrisa.  Al fin. La paz. Amén. 

Luces, microrrelato de Navidad (2021)

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  La primera vez que vi las luces de Navidad en el pueblo aún llevaba trenzas.  Mi hermana pequeña, pegada a mis piernas, fascinada como yo ante aquella maravilla que competía con las mismas estrellas. Algunas luces se extendían en hileras simples y otras formaban una trabajosa estrella de Belén, con cola y todo. Aquellos hombres, cargados con cables y bombillas en las escaleras, se me antojaban verdaderos artistas. Casi les aplaudo. Mi padre me dijo que al menos me esperara a que las encendieran.  De los nervios, me puse a bailar con mi hermana. Cuando eres pequeña, las emociones te llenan por dentro y las tienes que sacar por fuera en movimiento. Al crecer, creo yo, nos cabe más y la emoción se queda contenida.  Pues no me da la gana. Hoy han puesto las luces otra vez. Miro a mi hermana. ¡Vamos a bailar, María!

Diminuto milagro (2021)

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  L lueve.  Hoy no tengo ganas de salir, acurrucado en este viejo sofá que ya se sabe de memoria mi peso y mis formas. Te miro. Desde tu asiento, azabache, lacado y brillante, observas inmenso el paso de esta sobremesa densa que me invita a dormir.  Se me ha olvidado el día en que te traje a casa. ¡Si fuera el aniversario, mi mujer me mata! A ti no te importa tanto, ¿verdad, diminuto milagro? Pero no te quedas callado: siempre comienzas nuestras conversaciones. Me enseñas un nuevo detalle del que aún no me di cuenta: una hojita incipiente, el comienzo de una rama que empieza a retorcerse. ¿Cambias cada día o es que mis ojos se afinan cuando te miro?  ¿Será esto amor? Amor por un bonsái. Oigo risas. Otra vez me ha pillado mi señora mirándote embelesado y nos ha hecho una foto con el móvil. La manda a los nietos: soy el hazmerreír del grupo familiar de Whatsapp. Lo llevo con orgullo y respondo con diez caritas sonrientes.  La que está cayendo.  

Adam Ant (2019)

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