Diminuto milagro (2021)
Llueve.
Hoy no tengo ganas de salir, acurrucado en este viejo sofá que ya se sabe de memoria mi peso y mis formas. Te miro. Desde tu asiento, azabache, lacado y brillante, observas inmenso el paso de esta sobremesa densa que me invita a dormir.
Se me ha olvidado el día en que te traje a casa. ¡Si fuera el aniversario, mi mujer me mata! A ti no te importa tanto, ¿verdad, diminuto milagro? Pero no te quedas callado: siempre comienzas nuestras conversaciones. Me enseñas un nuevo detalle del que aún no me di cuenta: una hojita incipiente, el comienzo de una rama que empieza a retorcerse. ¿Cambias cada día o es que mis ojos se afinan cuando te miro?
¿Será esto amor? Amor por un bonsái. Oigo risas. Otra vez me ha pillado mi señora mirándote embelesado y nos ha hecho una foto con el móvil. La manda a los nietos: soy el hazmerreír del grupo familiar de Whatsapp. Lo llevo con orgullo y respondo con diez caritas sonrientes.
La que está cayendo.
